lunes, 26 de enero de 2015

Pirañas con sensores que velan por su bienestar

El Acuario Fluvial de Zaragoza y Libelium han instalado un sistema de monitorización de la calidad del agua y de las condiciones ambientales de sus instalaciones. En una primera fase, las zonas monitorizadas son un acuario de agua dulce en el que viven más de veinte pirañas y un terrario que alberga a una anaconda de más de tres metros de largo, así como otras siete especies de peces.



La gran mayoría de los animales que viven en el Acuario Fluvial de Zaragoza son, según cuentan los autores de esta aventura, extremadamente sensibles a cambios en las condiciones del medio que les rodea, sobre todo los peces. Por lo que se hace imprescindible un control exhaustivo y regular de diversos parámetros físico-químicos del agua, como el potencial de oxidación-reducción (ORP), nivel de conductividad (EC), pH, oxígeno (O2) disuelto en agua, temperatura, y luminosidad.

Gracias a la colaboración de Libelium y el Acuario Fluvial de Zaragoza, las mediciones en dos de sus instalaciones ahora se realizan cada 20 minutos y de forma automática, en lugar de una vez por semana y de forma manual como se hacía hasta ahora. 

"Variaciones en las condiciones óptimas de ambos entornos acuáticos pueden ser detectadas ahora en cuestión de minutos, lo que garantiza la rápida reacción del equipo del acuario.", dice David Gascón, CTO de Libelium. "Smart Water (Sistema Agua Inteligente) es la primera plataforma de medición de calidad del agua que se conecta a la nube y que controla sus parámetros en tiempo real". La intención es que los datos sean después analizados por los técnicos del Acuario. 




Y para darle un toque divulgativo al proyecto, se han colocado unas pantallas junto a los tanques monitorizados donde, a través de animaciones, se hará entender a públicos de todas las edades cómo funciona un sistema así.

"Las ventajas de este sistema de control en tiempo real son infinitas en comparación con los sistemas tradicionales. Ahora podemos controlar todo el acuario desde un smartphone", dice Javier González, director de Tecnología del Acuario Fluvial de Zaragoza. "Tener un histórico de datos es claramente una ventaja adicional. Podemos estudiar cómo evoluciona el estado de los acuarios a lo largo del tiempo."

La solución elegida para el acuario de agua dulce ha sido Smart Water, la plataforma de Libelium para el control de parámetros relacionados con la calidad del agua, como la temperatura, el pH, el nivel de conductividad, la turbidez o el oxígeno disuelto en agua, entre otros.



Sobre Libelium
Libelium es una empresa de diseño y fabricación de hardware para la implementación de redes sensoriales inalámbricas y protocolos de comunicación para todo tipo de redes inalámbricas distribuidas, especialmente enfocadas en la contrucción de soluciones para Internet of Things (IoT), M2M y Smart Cities.

Sobre el Acuario Fluvial de Zaragoza
El Acuario Fluvial de Zaragoza se inauguró en 2008 con motivo de la celebración de la Expo Mundial del Agua. Se trata del acuario fluvial más grande de Europa: tiene más de 2,5 millones de litros de agua, repartidos en 70 acuarios y acua-terrarios. En sus instalaciones se encuentra el tanque de agua dulce más grande de Europa, con 1,7 millones de litros de agua, y una profundidad de 9 metros. En total, 4.500 metros cuadrados de instalación visitable por el público. Hoy expone más de 4.200 ejemplares de 270 especies diferentes de animales, algunas de las cuales no pueden verse en ningún otro acuario, no sólo de Europa si no del mundo, como el Pez Tigre Gigante (Hydrocynus goliath) y el grupo más numeroso de Arapaimas (Arapaima gigas) del planeta en un acuario.



Para más información visita http://www.acuariodezaragoza.com/

viernes, 9 de enero de 2015

Cómics para aprender Ética clínica


Empatía, emoción, calidad, divulgación son términos cada vez más empleados al hablar de mejoras en la relación médico-paciente e, incluso, en la percepción social de la Medicina. Las historietas se han revelado como eficaz herramienta





Si nos proponen rellenar los 'bocadillos' de esta historieta, ¿qué escribiríamos? Son dibujos que hablan de malas noticias, de enfermedad, de comunicación, mala o buena, y de la existencia o no de empatía por parte del médico. Es el ejercicio que Blanca Mayor, autora del blog de Diario Médico 'Comunicación y educación en salud', propuso a los estudiantes de Medicina de la Universidad de Zaragoza en un seminario sobre el uso del cómic en el aprendizaje de la Ética clínica.

Y les propuso que aseguraran “la eficacia de la comunicación” sin emplear, claro está, términos médicos incomprensibles para el paciente y que reflejaran “una actitud empática”. Esto es lo que, para Blanca Mayor, aporta el cómic a los estudios de Medicina: “El reto de utilizar un lenguaje comprensible y una manera muy eficaz de ejercitar la empatía”. El ejercicio fue realizado por el centenar de alumnos presente en el seminario.

Junto a Mayor, participaron en el seminario Mónica Lalanda, médica de Urgencias, escritora e ilustradora de historietas, Ian Williams, físico, también escritor y autor de innumerables cómics de temática médica, y Rogelio Altisent, médico y organizador de este seminario desde la Cátedra de Profesionalismo y Ética Clínica de la Universidad de Zaragoza. Todos ellos, partiendo de la base de que la Ética es una materia de estudio ardua para los alumnos de Medicina, son pioneros en el uso del cómic para facilitar este aprendizaje, convencidos del poder comunicador de la imagen.

Pero entonces, ¿es que falta Ética en la práctica clínica? “No lo estamos haciendo bien; desde tiempos inmemoriales tenemos un problema de comunicación, el médico está arriba y el paciente abajo”, explicó Mónica Lalanda. Y añadió: “Con el tiempo, el médico joven se deshumaniza, despersonaliza los problemas y los pequeños detalles éticos se desatienden”. Por eso hay que poner énfasis en esta asignatura.

¿Y por qué con cómics? “Son un estupendo elemento didáctico -afirmó Lalanda-, porque con ellos el lector no es pasivo y el cómic intensifica la experiencia, humaniza la enfermedad, facilita la reflexión...”. Iam Williams, a quien 'Sick Joke' le cambió la vida, subrayó la frase “el cómic ayuda a pensar” y, como autor, contó que “el mero hecho de hacerlos ya es reflexivo; las imágenes ayudan a construir el mundo”. Y Blanca Mayor 'dio en el clavo': “El cómic ejercita la empatía”.

Así, este acto de innovación docente desveló que las historietas pueden reforzar el aprendizaje, pero sirven igualmente para mantener alerta al médico veterano en el ejercicio de su profesión. 'Alicia en un mundo real', 'Un día como hoy', 'Yo tenía un perro negro'... son cómics dirigidos a médicos, como 'The Bad Doctor' de Iam Williams. Los detalles de las historietas son incontables.

Algunas prestigiosas revistas médicas ya han publicado cómics, como los 'Anales de Medicina Interna', 'The Lancet' y 'BMJ'. En www.graphicmedicine.org hay numerosos ejemplos del uso médico del cómic, sobre todo en Estados Unidos. Y otra historieta a tener en cuenta es la que narra en viñetas el código deontológico en General Medical Council. Los estudiantes y los propios médicos parecen extraer más de un cómic que de un libro.

Lo cierto es que las imágenes tienen el poder de emocionar al receptor. Así, esas historias que cuentan no se olvidan nunca. “Un buen aprendizaje de la Ética redunda en la calidad del trabajo”. Mónica Lalanda está convencida de ello.

Estudiantes, médicos y ciudadanos. Ian Williams va más allá del aprendizaje y el entrenamiento constante de los valores éticos: “El poder comunicador de la imagen es tal, que puede incluso cambiar la percepción social de la Medicina”. Por eso cada vez son más los profesionales de la salud escribiendo, leyendo y difundiendo cómics sobre patologías pero también sobre la relación médico-paciente. Soplan vientos de divulgación y quieren aprobar ya esta asignatura pendiente.

Después, la Ética médica se encuentra irremediablemente con las redes sociales. Por eso, profesionales de la Deontología han publicado un Manual de Buen Uso de RRSS para médicos y estudiantes, coordinado por Mónica Lalanda y recién presentado. Altisent, Mayor, Williams y Lalanda conviven de tal modo con las redes sociales que el seminario de la Universidad de Zaragoza fue organizado a través de Twitter (#medcomic), contaron ellos mismos. Lalanda agregó que “la idea partió de una entrada del blog de Blanca Mayor sobre patografía gráfica en Estados Unidos”, donde, además, nuestra bloguera hace otras muchas recomendaciones (The Doctor Cartoons and Comics, Medical Cartoons, Forges en lacoctelera.com...).

Para amplificar la innovación de la Cátedra de Profesionalismo y Ética Clínica de la Universidad de Zaragoza, este reportaje podría haber sido elaborado en formato cómic. Pero Fernando Abadía, del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud y miembro del Graphic Recording & Visual Faciliting, ya se ha encargado de ello. Durante el seminario dibujó esto:






viernes, 31 de octubre de 2014

Nanoantibióticos, un revés a los efectos adversos

El consorcio europeo Nareb está ensayando mejoras en los tratamientos contra la tuberculosis y las enfermedades causadas por el Staphylococcus aureus.






No sólo es culpa del abuso. Los antibióticos pierden efectividad porque las bacterias contra las que luchan se hacen resistentes; y lo hacen por muchos motivos. “Por mutaciones constantes”, dice José Antonio Aínsa, investigador de genética de micobacterias de la Universidad de Zaragoza. Entonces, hay antibióticos en la farmacia que ya no se utilizan, bien porque no se absorben, bien porque resultan tóxicos en las dosis necesarias. Pero ahora, ínfimas nanopartículas vienen a echar una mano a esos antibióticos postrados.





El proyecto se llama Nareb (Nanotherapeutics for antibiotic resistant emerging bacterial pathogens) y está coordinado por el Instituto Pasteur. En él participa la Universidad de Zaragoza junto a otros doce socios de ocho países europeos. Son grandes farmacéuticas, grupos de investigación en microbiología, química y nanotecnología y empresas caracterizadoras de nanopartículas. Hace unos meses se pusieron manos a la obra y la semana pasada se reunieron en Zaragoza, en el Centro de Investigación Biomédica de Aragón, para examinar los primeros avances.

Ahora tenemos ya claro qué antibióticos se van a asociar con qué tipos de nanopartículas -explica José Antonio Aínsa refiriéndose a esos primeros pasos del consorcio Nareb (www.nareb.eu)-. Y, otra cosa también importante, hemos llegado todos los socios a un acuerdo sobre cómo realizar los ensayos; tiene que ser de la misma manera para que sean comparables”. En lo que va de año, los miembros de Nareb han trabajado, además, en la optimización de la producción de nanopartículas.

Rubén Santos, de Nanoimmunotech, otro de los socios del consorcio, cuenta que “ya tenemos cinco candidatos, cinco líneas diferentes de desarrollo nanotecnológico con las que vamos a empezar a trabajar”. Nanoimmunotech es una empresa con sede en Zaragoza y Vigo que se va a encargar, en Nareb, de realizar los ensayos de nanoconjugados in vitro (con bacteria o línea celular) e in vivo (en ratón), “tanto en la fase previa de diseño, como cuando queden pocos candidatos y haya que probarlos con animales”, indica Santos.

Nanoimmunotech se ocupará así de la bioseguridad del fármaco, a través del estudio de la biocompatibilidad de los prototipos que se generan durante el proyecto. Después, otro de los socios del consorcio europeo, GlaxoSmithKline, valorará en modelos animales la eficacia de los prototipos generados, además de aportar nuevos fármacos al estudio.



Tuberculosis y Stafhylococcus aureus
¿Y dentro de otros seis meses? Aínsa augura, según lo previsto la semana pasada en Zaragoza, que “se habrán hecho ya muchos ensayos. Y, cuando volvamos a reunirnos, será el momento de tomar decisiones sobre qué nanoconjugados nos sirven y cuáles no”. Los catorce socios de Nareb tienen cuatro años por delante para poner en el mercado antibióticos de baja toxicidad y mejor funcionalidad para tratar la tuberculosis y las enfermedades causadas por el Stafhylococcus aureus, resistentes a la meticilina.

Se trata de probar muchas combinaciones y de ir seleccionando las que den mejores resultados”, detalla José Antonio Aínsa, de la Universidad de Zaragoza. Pero aclara que el consorcio Nareb “no pretende crear antibióticos nuevos, sino mejorar con nanotecnología los que ya existen”. Esto es nuevo en el campo de las enfermedades infecciosas y los antibióticos.







En el mercado hay ya fármacos que incorporan nanopartículas. Sobre todo en el tratamiento del cáncer. Y también antifúngicos. Pero nunca se había intentado antes con las bacterias. Ahora, serán asociadas a nanopartículas que permitirán mejorar la absorción del antibiótico, reducir las dosis y restar, a su vez, efectos tóxicos. Ello es posible porque las nanopartículas dirigen el fármaco a los tejidos infectados y lo concentran en ellos.

La encapsulación de antibióticos para su biodistribución es el fuerte del Grupo de Nanoterapia y Nanobiosensores, del Instituto de Ciencia de Materiales de Aragón (CSIC-Unizar), que concurre a este proyecto junto al Grupo de Genética de Micobacterias de la Universidad de Zaragoza, al que pertenece José Antonio Aínsa. De Nanoterapia y Nanobiosensores es Jesús Martínez de la Fuente, que explica la aportación de su grupo a Nareb: “Preparamos diferentes nanopartículas polisacarídicas, basadas en azúcar de origen natural, para encapsular antibióticos y mejorar sus propiedades reduciendo los efectos adversos”.





El consorcio Nareb da así sus primeros pasos. Ésta ha sido su segunda reunión, organizada por la Universidad de Zaragoza; una reunión que ha concitado la atención de cuarenta expertos en antibióticos y nanotecnología. La próxima será en Utrecht, cuya Universidad es parte también de este gran proyecto europeo.

viernes, 5 de septiembre de 2014

Ciencia y arte, ingredientes de la divulgación innovadora y de las II Jornadas D+I

     Foto de Luis Monje, director del Gabinete de Dibujo y Fotografía Científica de la Universidad de Alcalá.


Ciencia y arte son socios creativos naturales para la innovación”. Ariane Koek, directora del programa artístico del Centro Europeo de Investigación Nuclear (CERN) de Ginebra, así lo expresa. Y Koek no está sola; otros muchos divulgadores científicos piensan hoy como ella y lo aplican en su trabajo. El arte entra en los laboratorios y la ciencia se siente atraída por las manifestaciones artísticas más atrevidas. Ésta es la razón de ser de las Jornadas de DivulgaciónInnovadora D+I, que disfrutarán de una segunda edición los próximos 17 y 18 de octubre. Organiza la Fundación Zaragoza Ciudad del Conocimiento.

Junto a Koek, asistirán en Zaragoza a estas Jornadas el músico Antonio Arias, autor de 'Multiverso', el biólogo Ricardo Moure, ganador del FameLab español, el físico Gustavo Ariel Schwartz, director del programa Mestizajes, el también físico Agustín Fernández Mallo, autor del 'Proyecto Nocilla', los periodistas Jesús Hidalgo, Mario Viciosa y Antonio Martínez Ron, José Antonio Pérez, guionista y director de la webserie 'Dani y Fiti', las investigadoras Gabriela Ojeda, Laura Piñón, Begoña García..., divulgadores todos.

Cuarenta ponentes D+I que, a diario, exploran caminos para llegar a un público cuanto más amplio mejor. Saben que el arte, en sus múltiples expresiones, ayuda a la ciencia en este viaje. Que la emoción es más efectiva que los datos cuando se trata de divulgar, de sembrar en la gente interés por la ciencia. Unos lo hacen con magia, otros con blogs, música, literatura, teatro, graffiti o papiroflexia, algunos con debates ciudadanos, otros con juegos, muchos con humor. Nos lo contarán en Etopia, el Centro de Arte y Tecnología de Zaragoza.

     Foto de La Mandarina de Newton, que dará en las Jornadas D+I un taller de Stop Motion.


Vienen todos dispuestos a analizar la divulgación del derecho y del revés. El programa incluye: diálogos de fórmulas en busca de reacciones, públicos que toman la palabra, mestizajes y ciencia juguetona; un taller de técnicas audiovisuales para divulgar; conferencias en cruce de caminos; y actividades in vivo, de puertas abiertas, música, magia, construcciones colectivas, monólogos y otros espectáculos de humor, para comprobar in situ si la comunicación hace todo su recorrido.

En el apartado D+I In Vivo, inscritos y todo el público que lo desee disfrutarán de La magia de la tabla periódica, el concierto de Los Gandules, la construcción de una macropieza de Lego, los productos de la Teleciencia, los monólogos de FameLab, un Planetario portátil, un mini-cine divulgador y la exposición Ciencia Remix.



Este año, las Jornadas D+I, en su afán por ser más y más participativas, estrenan la sección 'Déjate ver... en persona'. Una selección de actividades propuestas por divulgadores tendrá su espacio en el programa. Pero, además, las personas inscritas podrán mostrar sus proyectos en salas contiguas al auditorio de Etopia. Pero el programa D+I es más: surcará las Jornadas un experimento de inteligencia colectiva, con Ibercivis, BitBrain Technologies medirá las emociones del público mientras éste presencia los espectáculos In Vivo y habrá hasta un aperitivo científico, gracias a la colaboración del Ayuntamiento de Teruel.



Son colaboradores de D+I la Asociación Española de Comunicación Científica, el Observatorio de Comunicación Científica de la Universidad Pompeu Fabra, el Consejo Superior de Investigaciones Científicas y la Universidad de Zaragoza.                                                                                                _Foto de Los Gandules

jueves, 19 de junio de 2014

LOS CHINOS QUIEREN SABER CÓMO SE CONSTRUYÓ VALDESPARTERA… porque necesitan rebajar su factura de energía

Érase una vez un barrio nuevo de Zaragoza al que llamaron Valdespartera. Los vecinos vivían felices con sus galerías acristaladas en el lado sur, su doble cerramiento en el norte y unos edificios que no se hacen sombra en invierno. “Lo ideal es que el sol llegue hasta los pisos más bajos”, les decía a los nuevos residentes el ingeniero Constantino Baile, del Grupo de Energía y Edificación de la Universidad de Zaragoza, responsable del aprovechamiento energético de Valdespartera.









Satisfechos de ser informados, los vecinos comprobaron después con alivio cómo, unos anchos aleros, proyectaban en verano la sombra necesaria para que sus viviendas no recibieran tanto sol. Además, en los meses calurosos, las ventanas abiertas de los lados norte y sur dejaban entrar en las casas un aire fresco.

Menos calefacción en invierno y menos aire acondicionado en verano. Eso, la rebaja en la factura, es lo que, realmente, hacía felices a los vecinos del nuevo barrio zaragozano. Y sigue haciéndolo hoy, después de diez años entre miles de habitantes y con varios premios a su estructura y funcionamiento ecológico. “Hasta de China han pedido información sobre las condiciones y técnicas de construcción de Valdespartera”, se congratula Baile por lo que le toca.








Los ingenieros del Grupo de Energía y Edificación hicieron seguimiento, bajo la tutela de José Antonio Turégano, de estas fórmulas de ahorro energético en Valdespartera. Acumularon más y más experiencia, informatizaron sus avances en materiales y técnicas de edificación, en sostenibilidad energética y tanto tanto conocimiento ha dado lugar, al final, al reciente nacimiento de Ursos, un software calculador de demandas energéticas en barrios.

Con Ursos, se dibujan viales y parcelas, viviendas y locales, se introducen los materiales de construcción, sobre todo de cerramientos, se sitúa la localización del barrio y... clic en el botón de cálculos. La energía que ese barrio va a necesitar para funcionar aparece en pantalla. Fantástico ¿no? Para comercializar esta herramienta, que hará las delicias de arquitectos e ingenieros, los investigadores de la Universidad de Zaragoza han creado la spin-off Geezar.

Como valor añadido, Ursos contiene indicadores de sostenibilidad para valorar el confort del barrio en relación al gasto de energía. El número de paradas de autobús que tiene, los kilómetros de carril bici y la superficie verde están entre esos indicadores.

La bioconstrucción llama a la puerta de Geezar. Algunos fabricantes de nuevos materiales están ampliando el muestrario de Ursos. Baile cuenta que los muros de la galería acristalada de Valdespartera ya fueron levantados con termoarcilla, “que acumula calor durante el día y lo libera por la noche, en un proceso conocido como inercia térmica”. También se tiende a evitar el poliestireno extruido, sustituyéndolo por corcho natural.




Pero, pronto, los vecinos se dieron cuenta de que no es oro todo lo que reluce en ValdesparteraAún quedan en el barrio muchos materiales de construcción que, ya hoy, son rechazados por científicos e ingenieros por la cantidad ingente de energía que consumen durante su fabricación. Es la gran paradoja: se construye para ahorrar energía gastando antes un montón. De esto se ocupó Constantino Baile en su proyecto de fin de carrera y ahora empiezan a hacerlo las directivas europeas.

Baile nos hace, además, observar otra contrariedad: "Los nuevos barrios se construyen como dormitorios, separándolos de los comercios y otros lugares de consumo, con lo que aumentamos el gasto de energía en el transporte diario para realizar nuestras compras". Y en esto, Valdespartera es un claro ejemplo, ya que registra un flujo intenso de desplazamientos hacia los centros comerciales Plaza y Puerto Venecia.   

En fin, no todo es perfecto. De momento, Baile y sus compañeros de Geezar, Ángel Martínez y Pablo Estrada, han aprendido mucho del 'living lab' de Valdespartera y, ahora, como empresa, quieren seguir practicando ese intercambio de información con el usuario. Han probado ya en uno de los edificios del campus universitario Río Ebro otra herramienta: Impact Information for Action (IIA), un método de recogida de datos a través de pinzas en el cuadro de la luz y sondas de temperatura. “Y el usuario accede a toda esta información”.




Ciencia ciudadana. Barrios sirviendo a la investigación. De lo que sí pueden estar seguros los vecinos de Valdespartera es de que, cuando le llegue la hora de ser rehabilitado, incorporará, seguro, nuevas maneras de ahorrar energía y de concienciar al ciudadano; pero, sobre todo, incorporará materiales ecológicos, más respetuosos con el medioambiente.

lunes, 3 de marzo de 2014

La nanotecnología 'pide a gritos' un nicho de aplicación para combatir el cáncer

El quid de la cuestión es cómo guiar las nanopartículas hasta el tumor sin que el sistema inmunitario las detecte antes de tiempo. Y el equipo de Manuel Arruebo, investigador en nanobiomedicina y profesor en la Universidad de Zaragoza, ya lo ha conseguido: con láser calientan las nanopartículas acumuladas en el tumor y destruyen las células por hipertermia.

“La nanotecnología es mucho mejor que la cirugía, que la radioterapia y la quimioterapia -afirma Arruebo-, pero nos hace falta poder demostrarlo con un primer nicho de aplicación”. Y explica que será probablemente el hígado el órgano sobre el que empiecen a practicarse los avances ya conseguidos en el tratamiento del cáncer con nanotecnología.

Esos avances se concentran en las líneas de investigación que Arruebo desarrolla en el Instituto de Nanociencia de Aragón (INA). “Hacemos nanopartículas metálicas, de sílice e híbridas con propiedades ópticas, bactericidas, transportadoras..., y su funcionalidad se obtiene con biomoléculas”. También fabrican nanomateriales que transportan fármacos, “unos para terapia en implantes fijos y otros para diagnóstico y terapia como vehículos móviles”. En el primero de estos casos se ubican en los implantes tornillos liberadores de antibiótico para evitar infecciones, controlando esa liberación con una cinética adecuada.

En cuanto a los vehículos nanoestructurados que transportan fármacos por nuestro organismo, el equipo de Arruebo elabora, para diagnóstico, agentes de contraste con nanopartículas que se adhieren al tejido sano. “Esto ha supuesto un gran avance, porque se necesita muchísima menos dosis”. Y esas nanopartículas, ligadas a anticuerpos, sirven también para detectar tumores.






Ensayo clínico
Investigan, desde 2010, con fototerapia inducida por nanopartículas plasmónicas, que ocasionan la muerte de las células tumorales por hipertermia. “O, al menos, las hacen más sensibles a la quimioterapia”, indica Arruebo. Esto está ya en ensayo clínico. “Las nanopartículas se acumulan en el tumor y, al calentarse, lo van quemando”. Son vehículos, por tanto, antitumorales que pueden, además, portar otros fármacos. Al calentarse con láser, liberan la carga.

Con el Instituto de Tecnología de Massachusetts, el grupo de investigación de Manuel Arruebo está diseñando una membrana inteligente con nanopartículas poliméricas adheridas. Se calientan también con láser y van liberando fármaco. “Ya está probada in vitro e in vivo para la diabetes, con muy buenos resultados”.

En colaboración con el Hospital La Paz de Madrid, concretamente con Nuria Vilaboa, estudian cómo, con el mismo procedimiento antes descrito, activar genes fitotóxicos frente al cáncer. “A más de 37 grados -explica el investigador- las nanopartículas liberan estos genes y con ellos se acelera la muerte celular”. Y también con La Paz desarrollan implantes con nanopartículas para que éstas, una vez calentadas con láser, expresen un gen. Este trabajo con células modificadas genéticamente está orientado a la lucha contra el cáncer, pero también a la generación de tejidos, por ejemplo de capilares sanguíneos.

Y con otra investigadora del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, Pilar Martín, persiguen la introducción de las nanopartículas en el interior mismo de las células, para lograr así la remisión total del tumor.






Nanohedonism
Otro proyecto que el grupo de Arruebo va a sumar a su curriculum: Nanohedonism. En los próximos cinco años, van a concentrarse en guiar anestésicos a la zona concreta del dolor. Para ello, desarrollarán un “sistema inyectable que se active remotamente con luz; y que se encienda o apague según las necesidades”. Será una liberación temporal del fármaco. Tendrán que estudiar antes la biodegradabilidad del nanomaterial y el último año será probado in vivo.


Revolución plena”. Así es como Arruebo describió el momento actual de la investigación en nanobiomedicina. Una revolución que dará, según él, resultados muy pronto, “ahora que entendemos la estructura y el funcionamiento de las moléculas”. Intuye, sin embargo, que su trabajo, desarrollado en gran parte en el Laboratorio de Microscopía Avanzada, quedará en ratones y conejos, porque “la farmacia sigue sin querer arriesgarse. Quizá espera que los investigadores se paguen los ensayos preclínicos y luego comprar la empresa entera”.



jueves, 20 de febrero de 2014

¿Cómo diseñar trajes a Los Increíbles?, según Sabadell









Hablamos de textiles inteligentes. Y esta brillante referencia a Los Increíbles es cosa de Miguel Ángel Sabadell, divulgador y doctor en Astrofísica. Investigadores del Instituto de Nanociencia de Aragón (INA) y de la empresa Nurel invitan a Sabadell para que ilustre la presentación de sus asombrosos avances: tejidos que cuidan nuestra piel liberando sustancias hidratantes y regeneradoras. Lo cuentan en un vídeopodcast (https://www.youtube.com/watch?v=FFVWh2d8CgQ), el primero de una serie divulgativa que cuenta con el apoyo de la Cátedra Samca de Nanotecnología de la Universidad de Zaragoza.


Videopodcast 'Cápsulas de Nanotecnología': Textiles inteligentes
http://www.youtube.com/watch?v=FFVWh2d8CgQ


Quienes realmente sabrían diseñar los trajes de Los Increíbles, además de Edna Moda, son César Rubio y Joaquín Coronas, del INA, y Elena Piera y Leyre Quibus, de Nurel, los investigadores que protagonizan esta primera entrega de la serie 'Cápsulas de Nanotecnología', dedicada a los textiles inteligentes. Algunos están ya en el mercado, ojo. Largo camino después de que en la Prehistoria se inventaran la aguja y el hilo. Ya se vende ropa para bebés que trata la dermatitis atópica y estimula la renovación celular.



Violet se hacía invisible. Y esto, en realidad, ya se va consiguiendo con estudios de nanotubos de carbono que consiguen que la luz rodee al objeto y éste quede fuera de nuestro campo de visión. Dash es el supercorredor. Para él, Nike, Adidas y Spido tienen ya bañadores para nadar más rápido. Y también hay calcetines que evitan el sudor y curan las heridas de los pies con quitina, una sustancia que procede de los crustáceos y es muy cicatrizante.



Para Elastic Woman existe ya ropa interior con vitamina C y prendas de algodón con una elasticidad que duplica su tamaño. Es una de las líneas de investigación de la agencia científica australiana CSIRO. Un buen filón para la geriatría, porque son prendas que no aprietan y no dejan marcas.



Mister Incredible, por su parte, necesita mucha protección. La Universidad de Carolina del Norte estudia las nanocapas superpuestas sobre fibras naturales, que dejan pasar el aire pero nada más. Y son muy resistentes a sustancias químicas. Y como Mister Incredible se ensucia mucho, necesita también prendas autolimpiables. Los tejidos que no se manchan son ya una realidad. Hay algunos, incluso, que pretenden incorporar elementos electrónicos (fibras conductoras, diodos...) que aportarían información. Pero, ya digo, este repaso a Los Increíbles es obra de Sabadell.




Por parte del INA y la Cátedra Samca de la Universidad de Zaragoza, habrá más 'Cápsulas de Nanotecnología', dedicadas al grafeno, la biomedicina y la nariz electrónica. Estaremos muy atentos.